¿Cómo será el mundo realmente en los próximos años?

En realidad no podemos asegurarlo con certeza. No somos capaces de predecir con exactitud qué nuevos tipos de relaciones sociales, laborales, institucionales, se establecerán entre los seres humanos. No podemos saber con precisión cómo y hasta donde llegarán los avances tecnológicos y cómo van a influir en nuestras vidas a no muy largo plazo.

El mundo esta cambiando a la mayor velocidad que jamás la humanidad imaginó.

Nunca en la historia hubo cambios tan drásticos, dramáticos y, yo añadiría, tan fantásticos, como los que se están produciendo en estos principios del siglo XXI.

La entrada con fuerza de las nuevas tecnologías de comunicación están revolucionando todos los pilares básicos que sustentan la evolución cultural y social de la humanidad.

El futuro que se cierne ante nosotros es incierto y lo desconocemos.

Ante estos cambios tan evidente yo me pregunto: ¿Estamos preparando a los niños para estas nuevas formas de vida? ¿Cómo estamos educando y formando a nuestros niños?

Estamos educando a niños que se jubilarán dentro de más de 60 años con parámetros y estilos del siglo pasado y sin saber con certeza cómo será el mundo en los próximos cinco años.

Ya no sirven estilos educativos basados en concepciones pedagógicas que partían de un mundo más estable. En las escuelas se están aplicando las nuevas tecnologías como las pizarras electrónicas interactivas, ordenadores en el aula, Internet, etc. pero con estilos educativos del pasado. Lo único que cambia es la herramienta que es más moderna, pero no ha cambiado el proceso de enseñanza-aprendizaje de una forma clara y eficaz para los nuevos tiempos.

Hemos de aprender a Educar para lo Imprevisible. Hemos de enseñar con paradigmas nuevos, para que los niños sepan adaptarse con eficacia y a gran velocidad a un mundo que cambia constantemente.

Los niños tienen capacidad para aprender e innovar, creando interconexiones cerebrales que les permitan esta adaptabilidad.

¿Cómo se educa para lo imprevisible?

Enseñando, sobre todo, a partir del error y no de la sanción del error.

Si hay una premisa totalmente clara y cierta es que los niños se arriesgan, son valientes por naturaleza.

Si sancionamos el error, como así ha sido hasta ahora, eliminamos esa valentía y la transformamos en servidumbre y conformismo. Esto, tal vez, era una fórmula eficaz para un mundo que necesitaba mano de obra para producir de forma disciplinada y sumisa.

Educar a partir de la aceptación del error como posibilidad, potencia el aprendizaje. Si permitimos que se equivoquen y aprendan a partir de la equivocación, como un proceso natural de aprendizaje, los niños no tendrán miedo y seguirán atreviéndose a hacer cosas. Seguirán siendo valientes.

No quiero decir que permitamos el error para crear personas negligentes, si no que aprovechemos el error para mejorar las capacidades .

De qué nos sirve decir que en las escuelas se va a potenciar la creatividad, la flexibilidad, la adaptabilidad al medio, si seguimos estigmatizando los errores.

Una persona que tiene miedo a equivocarse no es capaz de crear algo original. Sancionando el error, se educa a las personas alejándola de sus capacidades creativas, que son la base de la adaptabilidad al medio.

Debemos asistir a una verdadera revisión curricular de los contenidos académicos ya que no son válidos para el nuevo futuro. Debemos formar a los maestros y profesores en un nuevo modelo del proceso de enseñanza-aprendizaje, en un nuevo estilo de compartir y no de impartir clases en el aula.

Los países que no modifiquen con valentía y cuanto antes  el qué y el cómo enseñar, se quedarán a la cola de este nuevo salto histórico de la evolución humana de la que estamos siendo protagonistas de forma directa.

Abro esta línea de reflexión en mi blog porque creo firmemente en la enseñanza como el mejor instrumento para crear verdaderos ciudadanos que sepan vivir en un futuro incierto.

La disciplina, la toma de decisiones, el trabajo real en equipo, la búsqueda y manejo de información, la generosidad en el compartir conocimientos para crecer… son junto a la creatividad y la flexibilidad las nuevas disciplinas que deben sumarse y mejorar el nuevo curriculum.

Continuaremos hablando de todas estas ideas en este cuaderno.

One Reply to “EDUCAR PARA LO IMPREVISIBLE”

  1. Si para los niños el aprendizaje es más rápido, para los adultos es más penoso. Tenemos inculcadas a fuego en nuestro interior las leyes, escritas o no, de lo que está bien y de lo que está mal. Duro aprendizaje para los adultos. Doblemente costoso. Nuestro instinto nos dice «esto no es bueno» y nuestra costumbre nos dice «así es como se debe hacer».
    Pero si queremos seguir creciendo y aprendiendo debemos seguir y corregir aquello que nos inculcarón. Nuestras neuronas, las de los adultos, también son capaces de interconexionarse de otras formas si no las bloqueamos con los recuerdos; gracias a personas como tú, buscamos la forma de experimentar y conseguir los avances necesarios.

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