"Árbol de la Pedrera" de Gaudí

Perdemos algo cada vez que decidimos que algo o alguien, real o imaginario, nos pertenece de algún u otro modo y de pronto no es nuestro o no está con nosotros. Lo mismo ocurre cuando deseamos algo que no se nos concede o que no logramos alcanzar. También cuando dejamos algo en algún lugar que después no recordamos, porque no le prestamos la atención suficiente o porque se borró de nuestra memoria el sitio en donde lo extraviamos.

Si te das cuenta, la memoria  en definitiva es lo que nos otorga o no el sentido de pérdida. Para no sentir una pérdida hay que olvidar el objeto o la persona que deseamos y ahí es cuando comienza todo, cuando comienza la gran dificultad…

Nos duele la pérdida, no por el mero hecho de perder, sino por la esperanza de recuperar.

Nos duele la pérdida por la incapacidad de olvidar. A veces no es el hecho de perder, sino el de no tener aquello que imaginamos, lo que nos hace sentir un vacío, en ocasiones infinito, que se asemeja a la pérdida real.

Es tan difícil aceptar que algo que teníamos ya no está con nosotros. Es tan difícil asumir que los sueños se extravían como se extravía un niño pequeño al soltarse de la mano de su madre.

Es tan difícil aceptar que hemos nacido para perder cosas y personas a lo largo de nuestras vidas.

La pérdida existe porque existe la pertenencia, el deseo.

La pérdida es parte de la vida, como lo es el encuentro.

2 Replies to “Hablemos de la pérdida”

  1. Esta frase » Es tan difícil aceptar que hemos nacido para perder cosas y personas a lo largo de nuestras vidas.» me ha llegado al corazón. Es tan cierta, tan rotunda, que me deja algo inquieta.
    Está bien asumir la pérdida como algo natural, ayuda a seguir el camino de lo que aún nos queda por conquistar.

  2. La perdida es aceptación y es liberación; aunque no es fácil, es real. Todo y todos somos finitos en las formas actuales que presentamos. Somos energía pura, no desaparecemos por el hecho de no estar presentes. Nuestra esencia persiste.
    Nos aferramos con uñas y dientes a todo aquello que conocemos desde nuestro nacimiento. Quizas por aprendizaje. Por comodidad. ¿Para qué cambiar las cosas?.
    Pero duele, duele el saber que no abrazaras más al ser que te dio la vida, al que se conchabo contigo para alguna trabesura, al amigacho de la primera juerga….. y se hace. Se acepta. El tiempo ayuda. Y leer. Y estar en silencio con uno mismo para poder sentirse, escucharse…. y no estar sólo.
    Gracias

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