Déjate mecer como se mecen las hojas de los árboles

Déjate mecer, como se mecen las hojas de los árboles

¿Te has dejado mecer alguna vez? Esa sensación es buena. Es la sensación de saber que fluyes como la naturaleza lo hace. Somos tan naturaleza como los árboles y el viento. Lo único que ocurre es que se nos olvidó hace muchos años en medio de tanto asfalto, hormigón, cables, humo…

 Dejarse mecer es abandonarse. Es confiar en otro. Y para confiar en otro hay que confiar antes en uno mismo. Dejarse mecer es relajarse para que todo fluya, para que tu cuerpo se balancee con libertad. Tu cuerpo y por ende tu mente. Todo tú. Todo lo que eres. todo lo que ya eres y todavía, tal vez, no hayas descubierto.

 Lo más valioso que podemos hacer por nosotros mismos, es prender a escuchar esa voz interior que nos habla desde la posibilidad de, realmente, hacer algo y no permanecer en ese rumiar constante que lo único que consigue es bloquearnos y paralizarnos.

 Meditar es sencillamente hacerte consciente del aquí y del ahora. Es permanecer en un lugar durante unos minutos y ser realmente conocedor de lo que está aconteciendo a tu alrededor. Meditar es cuando estás absorto en algo que ocupa toda tu atención y concentración sin que nada interfiera entre tú y lo que haces. Meditar es cuando caminas y eres consciente de las cosas que experimentan tus sentidos… los sonidos, las imágenes, los olores, sabores, tu piel… Meditar es ese silencio de tu voz pero no de tu mente que experimenta estar acogiendo algo en su interior que te trasciende a ti mismo. Meditar es sentir tu respiración, tus músculos, los latidos del corazón, tu cuerpo en contacto con el espacio y la materia, como algo que te reconforta y te completa.

 Y entonces, deja que tu voz interior te hable porque es sabia. Es la voz más sabia que puede llegar a ti. No lo olvides.

 Esa voz interior puede seguir diciéndote: déjate llevar por el espacio hasta algún lugar nuevo; déjate llevar por el tiempo como un bien único que poseemos; déjate acariciar por otra piel que sea capaz de descubrir la tuya; déjate guiar por esa senda de hojas caídas que va hacia ti mismo como ese milagro de saber que para que florezca la primavera, antes, los árboles, se desprenden de lo viejo; déjate sorprender y vive aventuras que llenen cada poro de tu piel y cada instante de tu tiempo…

 ¿Cuando crees que volverás a sentir la lluvia?

7 Replies to “MEDITAR”

  1. Es tan sencillo y tan difícil como dejar de pensar, ayuda la concentración en un aspecto físico tan sencillo como sentir la respiración, sin forzarla y ser consciente de ello, de cada movimiento de cada sensación, consciente de estar en un espacio y un tiempo determinado, de ser, dejar libre al cerebro de pensamientos. En esa calma de trabajo es cuando nuestro interior dispone de espacio y tiempo para reparar-se, nos aporta información de la que no eramos conscientes, sentimos y somos, se amplía nuestro estado de consciencia de nosotros mismos. Es un trabajo que con la práctica se puede realizar en distintos momentos del día, aún que sea en tandas de 5 minutos.
    Esto puede darse al estar sentados frente al lugar de trabajo, en un parque público, en cualquier lugar uno puede conseguir cinco minutos de calma, centrar la espalda y concentrarse en cualquier cosa para ser conscientes de nuestro cuerpo y de todo nuestro ser en cada movimiento, ser consciente de cada pensamiento que pasa fugaz por nuestra mente, apartarlo suavemente y seguir concentrado para dejar la mente libre de trabajo.
    Yo lo he probado y funciona, he conseguido encontrar a lo largo del dia distintos momentos y rápidamente dejar la mente en blanco.

  2. Respira mi alma,
    Me abandono sin poner resistencia
    y caigo en un delicioso abismo…
    sin porqué, ni cuando,
    ni como ni cuanto,
    momento efímero,
    momento eterno.

  3. Me gusta la intro, Juanma. Creo que es una hermosa manera de recuperar el latido, entre tanto pálpito desazonante. Y tiene un tono sugerente pese al imperativo, de invitación amable y paradójica: dejarse mecer implica una actitud activa, no admite la delegación. Tampoco es lo miismp que mecerse, mucho menos dejar que te mezcan. En fin, que me gusta. Me gusta también más comentar las ideas sin intermediarios telepáticos. Nos vemos el jueves a las nueve en casa de Bea, viene Pedro. Quiero montar viva el Duque y no se me ocurre mejor director que tú. Un abrazo.

  4. Sentir la lluvia?. Hace tanto, que ya ni recuerdo la sensación. Amar? Reir?. A veces creo que estoy muerta en vida, esperando que pase el día y que llegue uno nuevo. ¿Por dónde puedo romper esta rutina?
    Siento que me estoy perdiendo algo y no sé que hacer, como reaccionar….. esto es desesperante.
    Si no fuera tan cobarde, me suicidaría.
    ¿O no soy cobarde? ¡Para vivir hay que ser valiente! ¿Lo soy?
    Ayudame.

    1. A veces, cuando vivimos esa sensación real de no encontrarle sentido a nuestras vidas, ni siquiera las palabras de otra persona nos sirven para reconfortar ese dolor íntimo que nos acompaña constantemente. O al menos, eso creemos y por mucho que nos digan que veamos la vida de otra manera no somos capaces de hacerlo y nos frustramos más.

      Incluso cuanto más nos hablan los que nos rodean en ese intento por hacernos ver aquello que no vemos, más nos hundimos y desesperamos.

      No quiero llenarte de palabras. Quiero que seas tú quien sea capaz de expresarme aquello que te hace sentirte hundida y sin aliento por la vida. Yo te escucho. En silencio. Y, tal vez, encontremos un instante en el cual puedas comenzar a reconstruirte ¿sabes? siempre se encuentra ese instante. Aunque creas que no. Yo sólo te acompañaré en mi escucha y con mis palabras el tiempo que quieras.

      Me pides que te ayude. Y yo te pregunto: ¿estás realmente dispuesta? ¿Quieres realmente ayudarte a ti mima?

      Si tu respuesta es afirmativa, adelante. Hagamos un trozo del camino juntos. Conversemos, analicemos, reflexionemos, tracemos, comencemos a construir…

      Gracias por confiar en mí

  5. Juanma,sé que estas aquí
    Sé que cuento contigo, lo que no sé es si cuento conmigo.
    Estoy hecha una castaña…..cansada de hablar y cansada de todo, pero sigo andando. Quiza, tal vez quiza, andando llege a algún lugar.
    No veo, no siento. Estoy MUY cansada.

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