Negarse a vivir una vida plana
es saberse
uno mismo caminante en un mundo incierto de calles escarpadas
y esquinas profundas…
es reconocerse
al borde del río crecido
con esa necesidad de cruzarlo en ese mismo lugar e instante…
es buscarse
en cada duda, en cada silencio,
en cada lágrima que renuncia a permanecer oculta tras los ojos…
es encontrarse
en cada paso como si fuera el último y el primero
sin pretender cambiar el orden ni los factores…
es mirarse
sin más ropaje que
la propia desnudez de la mañana
mientras su luz intenta alcanzar las formas…
es dejarse
una hoja de papel escrita sobre el mantel inmaculado
de aquellos que sólo viven
para que sus manos lo alisen…
es eternizarse
en un único latido…

(para ti… Mariana, para ti… Rosa, para los que en Puebla (México) escriben bordados de sangre desde el alma… negándose a vivir una vida plana)

Negarse a vivir una vida plana

 Foto: Rosa Borrás

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