«Debía seguir respirando aun sin motivos para la esperanza».

En realidad casi todas las situaciones humanas se podrían resumir y sintetizar en muy pocas frases. Frases profundas y llenas de significado. Pero es difícil que la propia persona sea capaz de resumir en una idea todo aquello que define sus actos, su forma de pensar y de sentir…

En muchas ocasiones es otra persona la que nos ofrece esas frases, la que nos sorprende haciendo de altavoz de nuestra propia conciencia; la que nos da de pleno en nosotros mismos.

La frase de arriba pertenece a la película Náufrago.Es una de las reflexiones finales que el protagonista, Tom Hanks, le hace a su amigo cuando ha regresado de la isla.

Aunque pensemos que no hay motivos para la esperanza, en la gran mayoría de ocasiones es solo una creencia nuestra, por eso mismo debemos seguir respirando, avanzando, aunque creamos que no merece la pena y que no sirve para nada.

Si te fijas, respirar es simbólicamente la primera acción de vida. Respirar es siempre lo que nos aferra a la vida. Podemos pasar días sin comer y alguno menos sin beber, pero sin respirar apenas podemos estar unos minutos.

Respira con la certeza de que la esperanza puede sorprenderte con una sonrisa de realidad. La tuya. La de cada uno.

Siempre que estoy con alguien que ha sufrido alguna pérdida emocional, física, laboral, social, familiar… les pongo ejemplos de personas reales y cercanas que estuvieron en situaciones similares y que después, gracias a que siguieron respirando, lograron que sus vidas cambiaran.

Parece increible, pero es cierto: “Siempre hay motivos para la esperanza”

La película Náufrago tiene muchos momentos para la reflexión. La considero una película eminentemente didáctica para las emociones. Fotograma de Náufrago.

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